DESREGULACIÓN INMOBILIARIA, UN DEBATE MAL PLANTEADO
Un debate mal planteado
“Estamos entrando en una discusión que, mal planteada, puede llevar a conclusiones equivocadas. El debate sobre la desregulación inmobiliaria no debería reducirse a estar a favor o en contra, esa simplificación no ayuda a nadie. No estoy en contra del avance tecnológico, la tecnología ya transformó la forma en la que se accede a la información, se generan oportunidades y se conectan las partes. Tampoco estoy en contra de los colegios profesionales: cumplen un rol importante en la organización del sector, en la formación y en la construcción de un marco de referencia. Mucho menos creo que los honorarios deban ser una imposición rígida. El mercado, en definitiva, siempre termina acomodando los valores en función del servicio que se presta”, dijo Franco Strazza, socio gerente de La Inmo de Córdoba.
Según el especialista, es necesario ver el problema de fondo. El verdadero riesgo de una desregulación mal interpretada no está en la libertad que podría generar, sino en la confusión que puede instalar en el mercado respecto al valor agregado del profesional. Cuando todo parece valer lo mismo, nada se entiende bien. El consumidor, al principio, puede sentir que gana: más opciones, más flexibilidad, posibilidad de negociar honorarios. Pero en el mercado inmobiliario, el problema nunca fue cuánto se paga, sino qué se pone en juego cuando se decide mal. “Y eso es el patrimonio. Una operación inmobiliaria no es una transacción más. Es una decisión que combina aspectos legales, técnicos, comerciales y emocionales. Cuando algo falla, no hay botón de deshacer. Y ahí es donde el precio deja de ser la variable principal”, remarcó Strazza.
En paralelo, el nuevo escenario también expone a los profesionales. Aquellos que no hayan construido una propuesta de valor clara, diferenciada y consistente tendrán dificultades para sostenerse. Incluso quienes sí lo hicieron se verán afectados por el ruido de un mercado más abierto, donde la comparación superficial por precio puede distorsionar la percepción del servicio. “No se trata de que todos cobremos lo mismo, porque cobrar lo mismo sin importar el valor que se aporta es, en sí mismo, una distorsión”, subrayó el especialista.
Desafíos
La tecnología seguirá avanzando, y las proptech van a ocupar cada vez más espacio. Van a ordenar procesos, mejorar la eficiencia y facilitar el acceso. Pero todavía tienen límites claros al interpretar situaciones complejas, validar lo que no está a la vista y acompañar decisiones muchas veces cargadas de incertidumbre y presión.
“La discusión que tenemos que dar como sector no es si regulamos o desregulamos. Es más profunda: tenemos que discutir cómo se construye y se comunica el valor en un mercado donde la referencia deja de ser uniforme. El mercado no va a eliminar al profesional, sino a quien no pueda explicar por qué hace lo que hace y cuánto vale hacerlo bien”, evaluó Strazza.
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